jueves, 17 de enero de 2008

En blanco

este es el último poema.
cualquiera es un verso último.
porque no hay donde enfrentarse
porque caer despacio y solo
vale tanto como no caer en absoluto
porque las esquinas no tuercen a ninguna parte
y ya no quedan plazas en que perderse
ni periódicos con que abrigarse.
si tienes fuerzas, yérguete y llora.
la esperanza es un rencor inocente.

miércoles, 16 de enero de 2008

Profecía

Si me dices que caes
te dices solo.
Si me dices que huyes
te dices lejos.
Si me dices que nunca
te digo espera.

viernes, 11 de enero de 2008

Llueve sobre mojado

cada día te desnudas

y es lo mismo de siempre

bajas a la calle pasas

nunca nadie te señala
nunca nadie te mira
ni se sonríe

solo pasas y ellos pasan

cada día
como un profeta entre ruinas

pero no hay a quien salvar

sino tu desnudez o ni siquiera eso

vieja escoria

así que vuelves a casa
por el mismo camino exhausto

una vez más vuelves
las que hagan falta

y recoges la ropa

te vistes

hace frío ahí dentro

pero el día se ha vencido

en la vida y en vos

ya nada más importa

domingo, 6 de enero de 2008

Barricadas

Sin duda
muchas otras circunstancias
contribuyen al hundimiento.
No es la menor de ellas
sumergirme cada día en tu invención,
como un amnésico.

jueves, 3 de enero de 2008

Desapego

Nadie le culpó de su voz aparte.
Las miradas son imposibles
cuando nos volvemos de espaldas.
Hay sonrojo pero no quizás ira.
Nadie comprendió la voz de los cimientos
que ordenaba de nuevo el mundo
y prevalecía, elemental y sola,
más vieja que la ausencia.
Nadie ha venido aquí para ver,
pero todo el mundo observa de puntillas.
Si nos perdiésemos y olvidásemos,
qué relato contar, qué incógnita.

miércoles, 2 de enero de 2008

Monterrosada.

Para el gerbo

Cuando despierta
el conejo todavía sigue ahí,
censurando con su
mirada
el largo sueño de Alicia.

Alicia,
¿qué ha sido de tu infancia?

martes, 1 de enero de 2008

En la tumba del etrusco

En la tumba del etrusco
un verso caído
que nunca escribiré,
la sombra de una ausencia
que no descifraré.
Te dejes tentar
por el rumor de su plegaria,
húndete en el olvido
y descansa,
si la piedra que nos hiende -