sábado, 4 de septiembre de 2010

viernes, 3 de septiembre de 2010

229

no hay nadie al fondo del pasillo que comprenda mi decepción

pero déjame ajustarme las botas no muy limpias
que me enrolle alrededor del cuello la bufanda de muaré
que me coloque frente al espejo, como en las películas, el sombrero
que compré ayer a un precio ridículo (yo que nunca
había llevado sombrero
en los tiempos en que nadie lo llevaba)

si ahora ya estoy listo, cerraré despacio la puerta de la habitación
y por el pasillo de este hotel sin nombre avanzaré para siempre hacia ti